Mendobeatle - Biografia the Beatles - El sitio Argentino

Historia

Para entender mejor la historia de Los Beatles primero tenemos que hablar de la ciudad que los vio nacer, Liverpool. Esta ciudad portuaria e industrial que supo ser una de las ciudades más importantes del Reino Unido hacia los cincuenta ya llevaba décadas de agonía. Compuesta por una población de diversos orígenes, la vida en ella es áspera y difícil. A pesar de las dificultades, su población es abierta a las influencias de otras culturas. Es así que llegan a Liverpool discos de Rhythm and blues y Country traídos por los marinos, lo que establece una conexión con la música del otro lado del océano. También prende en Liverpool el furor del Skiffle, canciones folklóricas norteamericanas interpretadas con instrumentos primitivos".


Formados alrededor de John Lennon y Paul McCartney, quienes se juntaron en Liverpool en 1957, el grupo creció de un entusiasmo compartido por el Rock and Roll Americano. Como la mayoría de los primeras figuras del rock and roll, Lennon, guitarrista y cantante, y McCartney, bajista y cantante, eran músicos autodidactos. Compositores precoces, reunieron a su alrededor una cambiante serie de músicos, uniéndoseles para finales de 1957 George Harrison, guitarrista, y en 1960 por varios meses Stuart Sutcliffe, un prometedor joven pintor que le dio a la banda un estilo bohemio.

Incorporaron el género Skiffle, que definido por la Enciclopedia Británica es un estilo musical que se toca con instrumentos rudimentarios, primeramente popularizado en los Estados Unidos en la década de los 20 pero revivido por los Británicos a mediados de los 50. Asumieron diferentes nombres como los Quarrymen, Long John y los Silver Beetles como honrosa contraposición a los Crickets de Buddy Holly. La decisión de cambiarle la ortografía y el sentido a beetles por beatles se basó en la intención de verse asociados con el término "beat".

En 1960 Pete Best se les unió como baterista y formaron parte del boom de la música beat, primero en Liverpool y luego, en varias prolongadas visitas entre 1960 y 1962, en Hamburgo. Esta ciudad germana se había convertido en sede de un buen número de tabernas y de clubes llenos de marineros, "mujeres alegres" y estudiantes aficionados a la vida nocturna de los barrios bajos. Los Beatles aprendieron en esos lugares a tocar por horas y horas toda clase de temas tradicionales hasta escandalosas piezas de rock.
En otoño de 1961 Brian Epstein, gerente de una tienda de discos en Liverpool, vio a la banda y se enamoró de ella. Convencido de su potencial comercial, Epstein se convirtió en el manager de la banda, para conseguirles un contrato de grabación Brian comenzó a bombardear a las grandes compañías musicales británicas con cartas y grabaciones del grupo, finalmente consiguió un contrato con Parlophone una sucursal de EMI music. El hombre encargado de su carrera en Parlophone fue George Martin, un músico quien desde el principio puso su sello sobre Los Beatles, sugiriéndole a la banda contratar a un mejor baterista.

En Septiembre de 1962, Los Beatles llegaron al estudio con el nuevo baterista Ringo Starr, ese día grabaron dos canciones que resultaron ser composiciones de Paul McCartney: Love me do y P.S. I love you (Postdata: Te amo).
Cuando se dio al público Love me Do, el 04 de octubre de 1962, Brian esperaba que la compañía de grabación ofreciese publicidad y respaldo. No los obtuvo, en absoluto.

En Estados Unidos, la locura llamada Twist arrasaba la nación, y eso era lo que se preveía que triunfara en Inglaterra. En el negocio musical se admitía en general, que los grupos guitarrísticos estaban acabados. Love me Do fue distribuida y olvidada.

Brian Epstein al darse cuenta que no recibiría ningún tipo de ayuda pidió diez mil ejemplares de Love me Do para su compañía. Luego reunió todas sus fuerzas e inició una campaña de correspondencia a Radio Luxemburgo y la BBC. Todos los parientes y amigos de Los Beatles fueron reclutados para escribir cartas solicitando la nueva canción de Los Beatles.

Entre tanto, Brian empezaba a organizar y promover sus propios conciertos, todos ellos encabezados por Los Beatles.

Después de cientos de peticiones, Radio Luxemburgo la pasó. La imitó luego la BBC, pasándola una o dos veces, y entonces, como una chispa diminuta que en un solo instante enciende una llama, Love me Do apareció en el puesto cuarenta y nueve de las listas del New Record Mirror. A mediados de diciembre, Love me Do había logrado llegar al número diecisiete en la lista de éxitos.
En febrero de 1963, George Martin condujo a Los Beatles de vuelta a los estudios de la EMI para grabar otra canción titulada Please, Please Me (Por Favor, Compláceme). Entre tanto, Brian los hacía viajar constantemente, esta vez abriendo el programa de Helen Shapiro, la estrella adolescente de la canción, que se hallaba entonces en la cuesta descendente de su popularidad. Era una gira de segunda categoría, pero los llevó a la espina dorsal de Inglaterra, presentándolos en el interior de una manera casi metódica. Lentamente, mientras ellos recorrían el país, la canción empezó a subir en las listas. Finalmente el 02 de marzo de 1963, Los Beatles tuvieron su primer número uno.

Empezó entonces a surgir una pauta para las grabaciones. La semana en que Please, Please Me, llegó al primer puesto, Los Beatles se precipitaron a los estudios de Abbey Road, y en una sola sesión de cincuenta y tres horas dejaron grabado el material de un álbum entero, que contenía catorce canciones, titulado Please, Please Me para capitalizar el éxito del sencillo. Ese álbum estuvo en las tiendas de disco en menos de seis semanas, así como otro sencillo nuevo, From Me to You (De mi para ti).

Parecían capaces de producir estas exitosas canciones sin esfuerzo, sin tocar siquiera la reserva de docenas de canciones que habían compuesto durante años. En menos de dos semanas desde su distribución, From Me to You estaba primera en las listas de venta. Además, allí se quedaría, vendiendo más de quinientos mil ejemplares antes de ser reemplazada por otra canción de Los Beatles, su cuarto sencillo, que fue una divisoria de aguas.

Pese al enorme éxito de grabación, pese a los conciertos con todas las entradas vendidas y la creciente popularidad ante el público, la prensa seria de Londres seguía ignorando a Los Beatles. Aunque estaban atrayendo multitudes histéricas, batiendo records en pequeñas ciudades de todo el norte, en Londres habían aparecido solamente algunos conciertos pop de poca categoría y en programas de televisión para adolescentes.

En septiembre de 1963, Los Beatles tenían el disco sencillo número uno, el álbum número uno y el disco de larga duración más vendido en las Islas Británicas. Habían llegado pedidos del sencillo titulado She Loves You (Ella te Ama) desde junio, cuando ni siquiera tenía título, y cuando se escribió la letra, tres noches antes de grabarla, ya se habían vendido de antemano más de medio millón de copias a las tiendas de disco. She Loves You no subió en las listas de venta, sino que salió disparada con violencia al primer puesto, vendiéndose con más rapidez y más intensidad que cualquier sencillo distribuido hasta entonces.

El 13 de octubre se presentaron en el "Sunday Night at the Palladium". Esa noche los vieron quince millones de personas, una cantidad asombrosa para la época y la mayor hasta entonces en la carrera de Los Beatles. Al día siguiente, los informes periodísticos variaban entre quinientos entusiastas hasta miles aguardando en la calle, corriendo en pos del automóvil en el que llegaron los músicos cuando se detuvo frente a la entrada del escenario. Los Beatles fueron, irrefutablemente, noticia de primera plana por primera de innumerables veces.


Tres días más tarde, Los Beatles volvieron a ocupar los titulares periodísticos, cuando se anunció que Los Beatles integrarían el programa de la Función de Variedades por Orden Real la primera semana de noviembre, a la cual asistirían la princesa Margarita y la reina madre. En las semanas intermedias, la elite de la prensa seria los acosó mientras ellos proseguían su gira, y la población en general supo más acerca del peculiar fenómeno que seguía a Los Beatles dondequiera que se presentaban; los públicos aclamaban, lloraban, gritaban y a veces hasta se arrancaban la ropa en algo que los sociólogos explicaron como "el centro de una forma histérica masiva". La anécdota principal, sin embargo, era el pelo. Nadie salía de su asombro en cuanto al corte de cabello de Los Beatles.

El 05 de noviembre, la noche de la Función por Orden Real, quinientos policías acordonaron el teatro Príncipe de Gales. John provocó carcajadas con su frase improvisada: "Por favor, quienes ocupan los asientos más baratos aplaudan los demás pueden sacudir sus joyas, simplemente". Al día siguiente, los titulares periodísticos volvieron a ser unánimes en cuanto a Los Beatles. Fue el Daily Mirror el que mejor lo resumió en un solo titular una palabra nada más, una palabra que prono oiría el mundo entero: "¡BEATLEMANIA!".

El día después de la Función por Orden Real, Brian empacó cuidadosamente en su maleta todos los titulares periodísticos e informes de prensa acerca de sus clientes y tomó un avión para Nueva York. En Norteamérica imperaba una superioridad socarrona, chovinista, y estaba claro que no se quería ni se necesitaba nada de Inglaterra. Ni siquiera a Los Beatles.

La sucursal de EMI en Estados Unidos, Discos Capitol, fue alertada a los primeros signos de actividad de Love me Do, en las listas de ventas, pero no mostró interés alguno en distribuir dicha canción en aquel país.

Cuando el segundo sencillo de Los Beatles: Please, please me llegó al primer puesto, George Martin recibió una carta cortés donde decía: "En este mercado no conseguirán nada". Brian logró que el sencillo fuese adquirido por un pequeño sello discográfico de Chicago, pero Please, please me sólo vendió algunos cientos de ejemplares.


El siguiente sencillo, She Loves You, también fue rechazado por todas las grandes compañías discográficas, y fue vendido a un sello aún más pequeño que el de Chicago. She Loves You también desapareció tan pronto como fue distribuido.

Brian Epstein estaba decidido a establecer una cabeza de puente en Norteamérica. Tendría que convencer a una compañía discográfica importante de que los aceptara, y tendría que contratar el local adecuado para presentarlos al público norteamericano. La televisión era, naturalmente, el modo justo de presentarlos a un país tan vasto como Estados Unidos. La aparición de Los Beatles en Sunday night at the Palladium, había demostrado a Brian el poder de la televisión, cuando las ventas de discos se cuadruplicaron al día siguiente. En Norteamérica, Brian puso en la mira en el Ed Sullivan Show, el programa televisivo de entretenimientos más cotizado en 1963.

No fue nada sorprendente que Ed Sullivan estuviese dispuesto a negociar una aparición de Los Beatles en su programa. Sullivan era un histrión y empresario sagaz. Conocía el beneficio potencial de presentar a Los Beatles por primera vez en Estados Unidos, aunque fuese como curiosidad.

Los Beatles encabezarían no uno, sino dos programas en domingos consecutivos, el 9 y el 16 de febrero de 1964. Brian Epstein fue a Discos Capitol, se entrevistó con el director de operaciones en el este, Brown Meggs, y le hizo escuchar el último sencillo de Los Beatles, I Want to Hold your Hand (Quiero tomar tu mano), el cual había sido producido en teniendo en cuenta específicamente el sonido norteamericano, de modo que atrajese al mercado estadounidense.

Brian insistió, en que, aunada con la presentación de Los Beatles en el programa de Ed Sullivan, la nueva canción podría tener tanto éxito en Norteamérica como antes en Inglaterra. Meggs aceptó distribuir I Want to Hold your Hand sobre una base limitada en enero de 1964, un mes antes de que Los Beatles se presentaran en el programa de Ed Sullivan.

A mediados de noviembre de 1963, Lee Harvey Oswald asesinó a John F. Kennedy. Por primera de muchas veces, el sueño norteamericano fue destrozado por la bala de un magnicida. En un país que tan invulnerable parecía al daño, todo se perdió en un solo instante. En Estados Unidos, diciembre y enero serían meses de torvo duelo. Los cantos fúnebres que se oían incesantemente en las emisoras de radio norteamericanas se esfumaron entre los villancicos navideños suaves, aunque todavía tristes, de la temporada. Hacia enero, la nación ansiaba desesperadamente oír algo alegre, hallar una diversión, alguna distracción de la morbosa tragedia que se había introducido en sus vidas. Norteamérica necesitaba un tónico. Nadie esperaba que fuese un grupo musical pop.